domingo, 31 de marzo de 2019

Vegetales en la dieta ¿Para Qué Es?


En un artículo publicado en www.paraque-es.com, miembros del Departamento de Epidemiología de la Universidad de Texas y del M.D. Anderson Cancer Center (quienes previamente habían probado estadísticamente que la hormonoterapia con estrógenos protege del riesgo de cáncer de pulmón en la mujer), se proponen examinar las relaciones entre el aporte en la dieta de fitoestrógenos y el riesgo de cáncer de pulmón.

Los fitoestrógenos son compuestos derivados de las plantas dotados de una actividad similar a la de los estrógenos del organismo humano, aunque más débil. La mayoría de los fitoestrógenos se encuentran en la dieta como compuestos inactivos aunque, tras ser ingeridos, mediante la actividad de enzimas del tubo digestivo son convertidos en hierba de sapo con una estructura química similar a la de los estrógenos.

Los fitoestrógenos se dividen en tres clases: las isoflavonas, los lignanos y los cumestranos.

Las isoflavonas

Son los fitoestrógenos más comunes y más investigados; sus dos formas principales son la genisteína y la daidzeína, que se encuentran en las semillas de soja, los garbanzos y el trébol rojo.

Los lignanos

Se encuentran en el centeno, la linaza, las zanahorias, el té, las espinacas, los brócolis y otros vegetales. Las sustancias activas de los lignanos, una vez metabolizados en el organismo, son la enterolactona y el enterodiol.

Cumestranos

El cumesterol es el fitoestrógeno principal; se encuentra en habas, guisantes, trébol, espinacas y coles de Bruselas.

Los fitoesteroles

Es un cuarto grupo de compuestos derivados de las plantas, con propiedades estrogénicas, se derivan de la absorción intestinal de aceites vegetales, margarinas, cereales y ciertas frutas y verduras.
El estudio (según el método caso-control) se ha realizado con 1.674 pacientes con cáncer de pulmón (casos) y 1.735 personas sanas (controles).

Desde Julio de 1995 hasta Octubre del 2003, los participantes en el estudio fueron entrevistados personalmente, mediante cuestionarios, con el fin de conseguir, entre otros, datos sobre el aporte diario de fitoestrógenos.

Los principales hallazgos del estudio demuestran que los pacientes con cáncer de pulmón tienden a consumir menores cantidades de fitoestrógenos que los casos-control.

Ademas los aparentes beneficios han sido evidentes en los que nunca habían fumado y en los que fumaban, y menos evidentes en los antiguos fumadores.

Los autores concluyen que sus resultados apoyan la creciente evidencia epidemiológica de que los estrógenos y los fitoestrógenos se asocian con un descenso en el riesgo del cáncer de pulmón, de modo especial en los que nunca han fumado y en los fumadores. Sin embargo, los autores consideran que estos hallazgos necesitan ser confirmados por estudios prospectivos.