lunes, 4 de marzo de 2019

Diabetes Tipo 1 Y Trasplante De Islotes Pancreaticos



En un extenso artículo publicado en The New England Journal of Medicine del 28 de Septiembre de 2006, un grupo internacional de investigadores, liderados por A.M. James Shapiro, de la Universidad de Alberta, en Edmonton, Canadá, presentan los resultados de un estudio multicéntrico (6 centros en USA y 3 en Europa) diseñado para explorar la factibilidad y reproducibilidad de un protocolo común para el trasplante de islotes pancreáticos en pacientes con diabetes tipo 1.

Para este estudio, fueron seleccionados para un trasplante de islotes pancreáticos 36 individuos con diabetes tipo 1, que cumplían unos criterios estrictos, de una población inicial de 2000. Los islotes de células pancreáticas fueron preparados cuidadosamente a partir de páncreas de donantes en muerte cerebral, para ser infundidos en la vena cava de los receptores dentro de las 2 horas siguientes a su purificación, sin cultivo.

El punto final primario del estudio se definió como la independencia de la administración de insulina en el individuo trasplantado, y con un adecuado control de la glicemia 1 año después del trasplante de los islotes. Los resultados fueron los siguientes: De los 36 individuos a los que se les trasplantaron islotes de páncreas, 16 (44%) alcanzaron el punto final primario, 10 (28%) consiguieron una función parcial de los islotes, y 10 (28%) habían perdido completamente los islotes trasplantados al cabo de 1 año del trasplante.

Dependencia de insulina en personas diabéticas


Un total de 21 individuos (58%) consiguieron la independencia de la insulina, con un buen control de la glicemia, durante el primer año de seguimiento. De estos individuos, 16 (76%) necesitaron insulina a los 2 años; 5 de los 16 individuos que alcanzaron el punto final primario (31%) mantuvieron su independencia de la insulina al cabo de 2 años.

La conclusión de los autores es que el trasplante de islotes pancreáticos, siguiendo el protocolo de Edmonton, puede restaurar la producción endógena de insulina y la estabilidad de la glucemia en individuos con diabetes tipo 1, pero la independencia de la administración exógena de insulina no es sostenible.

De un editorial del NEJM titulado La curación de la diabetes ¿Está el vaso medio lleno? (Diabetes Cure - Is the Glass Half Full?) entresacamos los siguientes párrafos:

  • Persiste el problema de que los resultados a medio y a largo plazo no son duraderos, por lo que queda bastante trabajo por hacer.
  • Persiste abierta la cuestión de si el trasplante de islotes pancreáticos sigue siendo una propuesta de tratamiento limitada a un pequeño número de pacientes muy seleccionados o si el uso de esta tecnología debe extenderse ampliamente.
  • El trasplante pancreático total es significativamente mejor que el trasplante de islotes pancreáticos, con una supervivencia del injerto a los 5 años entre el 50% y el 70%, muy por encima del 10% de supervivencia del trasplante de islotes.
  • El trasplante de islotes pancreáticos se encuentra en una encrucijada. Está claro que, debido a los pobres resultados a largo plazo, los elevados costes y la relativamente elevada incidencia de efectos adversos, no hay argumentos a favor de una extensión de esta técnica a la población general.
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